
Ante la deformación: el gesto
por Santiago Contreras Soux*
El gesto; como palabra muda. El gesto; como construcción visual antes del lenguaje mismo (en este caso el lenguaje artístico). Estos gestos producidos por Maximiliano Siñani logran hacer referencia del cuerpo humano a elementos que provienen de lo desconocido (en sentidos de extraño, ajeno). La obra que en este caso se muestra consiste en tres secuencias, claramente diferenciales, que en conjunto plantean la posibilidad de un replanteamiento del orden representativo del cuerpo.
Tapar la pintura con un material de por si ya es una alteración del cuerpo material de la pintura como medio. Pero, por otro lado, el velo constituye una deformación del cuerpo y del estado erótico representado en la pintura; se logra así una clara distorsión de la mirada del cuerpo observador (el público) así como del cuerpo en la pintura. El desnudo pasa a segundo plano, priorizando la interacción material (a través del velo) entre público y pintura.
Las muecas son también deformaciones de la misma entidad y están apelando a la necesidad de regenerar miradas en torno al rostro; en torno a lo corporal dentro del arte. En esta serie lo que gana es el gesto rápido, como síntesis de emociones y de posiciones de la masa corporal del rostro. En ese sentido lo que se genera son mensajes concisos de rápida lectura, que en un sentido más profundo son evidencia de cambio constante del rostro.
La utilización de objetos en el video hace evidencia de un cuerpo ausente y carente de representación. El objeto es transformado en cuerpo encarnado; se hace sujeto en la medida en que es observado. Abandona un sentido utilitario para funcionar como reemplazo ante la carencia. Su aparición en la obra es por lo tanto importante en tanto se pueda dar un significado nuevo al mismo.
Lo deforme permanece siempre como algo desconocido, carente de definición formal, más bien, plenamente informal y caótico. Quedar en ese estado lo hace impenetrable a la mirada, al entendimiento y al conocimiento, por lo tanto, a su reconocimiento como propio. En ese sentido lo deforme en la obra de Maximiliano es una alteración de lo real; es opuesto a la noción de la realidad, tornándonos irrepresentable, opuesto, volcado.
La obra aquí presentada es pues la reivindicación de lo imperfecto y lo inacabado como formas legítimas de expresión creativa. La deformación del cuerpo y su alteración pueden ser entendidas como el deseo de llevar el gesto más allá de la palabra; incluso más allá del gesto mismo.
*Santiago Contreras es artista visual y arquitecto
La Paz 2011

