Tuesday, November 6, 2012

SANDY = YDNAS


Y que fueron estos días en el huracán, que la ciudad se oscureció y abrió lo que temía le gente de adoptar aquella desconexión del mundo contemporáneo, básicamente una sobrevivencia con velas, agua y galletas, en otras palabras, una impotencia no persuadida totalmente, como un giro en contra de lo habitual a un estado confuso e inseguro.

Pues mi vecina me regaló leche, con el eso que nunca antes me había hablado antes desde que me mudé a Greenwich Village, entonces fue que me di cuenta que la gente se puso sensible. En las calles todos interactuaban como si fuera un pueblo pequeño, las cafeterías regalaban cafés con bagels y hasta el silencio mismo del flujo de la sociedad desapareció, fue como si los árboles cantaran shhh shhh shhh, fuuu fuuu fuuu, kkkk kkkk kkkk y el viento gritara woooo woooo woooo, ffff ffff ffff, ziii ziii ziii, una prosa poética escrita por la naturaleza misma. Que momentos únicos aquellos, que hasta me olvidé de devolver el bidón de la leche que mi vecina me prestó, ella ni se dio cuenta.

Es tal vez este tipo de contrastes cual hace a la gente despertar de aquel sueño eterno e infinito, que muchas veces nos vemos inmersos en irrealidades. O por el mucho trabajo o el desorden en la cotidianidad que hace a la persona llegar a un punto de intolerancia misma, perdiendo la noción de las cosas y actuar de forma inconsciente, que a veces funciona, pero generalmente va ligado a puntos de desesperación incontrolables, la mayor parte agresivas. Puede ser entonces saludable la idea de tener huracanes para meditar del echo y tratarlo, y así evolucionar.

No había nada mas que hacer entre ella y yo que hablar, los cuartos oscuros completamente sin la opción de hasta leer un libro, o es que tal vez el echo de tener dos personas encerradas en un espacio único obliga a cada uno de ellos a relacionarse mutuamente por naturaleza existencial. ¿Cuál la experiencia de una persona solitaria en este tipo de casos entonces? ya me contaron que llegas al aburrimiento por el monótono momento, como si cruzaras el océano atlántico encerrado en una burbuja, nada mas que hacer, o por otro lado estar encerrado con un grupo de personas, cual acorde al tiempo, se genera ese ambiente infernal. De todos modos, la sobrevivencia mutua es un referente existencial al ser tratadas las personas mutuamente, entre jugar y perder.

Finalmente no cabe duda que la naturaleza es dueña de la última palabra, que las ya muchas subjetividades creadas por el hombre puedan estar diseñadas lógicamente para ser manejadas en cierta manera para crear un nuevo mundo constantemente, son estos hechos naturales los no pronosticados que nos lleva a cambiar el modo de vida en si, quien sabe que vaya a pasar si la probabilidad que en unos años mas la tercera guerra mundial se defienda con palos de madera, una utopía muy probable ligada a nuestro propio diseño evolutivo, de hombre al hombre.

Hammer, metal covered with confetti with a stick, New York, New York, 2012