Wednesday, October 10, 2012

Kencha [keˈtʃa]): Encadenamiento de los sucesos, considerado como fortuito o casual adverso a alguien o algo a lo que ocurre o sucede


Todo mal por algún motivo, es que tal vez algunas veces las expectativas son falsas hacia aquellos imaginarios imposibles, o es que tal vez son muchas otras cosas las cuales tienen que ser tratadas, es como un sin fin de tratamientos. Que se puede decir ahora, te duermes y te hacen despertar con cohetillos, esos que usan para marchar, ya ni hay tiempo para descansar, todos te quieren hacer despertar.

Fue entonces que paró el coche, en esa esquina de algún lugar en Santa Cruz, el parabrisas se convirtió en la pantalla de la película. En ella apareció una pareja muy humilde en plena luz del día entre abrazos y besos, el bus que llevaría a esa hermosa mujer, de pollera con dos trenzas largas y el sombrero largo que la cubría del intenso sol en ese medio día infernal, se despidió de lo que se podía presenciar de aquel amante que la hacía complementar, tenía que irse rápido ya que el transporte público no la podría esperar por mucho tiempo, y en aquella prisa donde las palabras se entremezclaban entre los gestos y miradas, cogió el bus parada casi en el borde despidiéndose con aquella mano que ansiaba tocar a ese hombre, quien se quedó un tiempo hasta ver desaparecer aquel bus e irse caminando a lo que tal vez pueda haber sido su lugar de trabajo o quizás su casa, pues lo que si pudo ser presenciado, es que regresaba lentamente una alma solitaria que desvanecía a cada paso por la peatonal, y el viento cubrió el parabrisas otra vez.

¿Será que tal vez el mismo infierno sea la propia gente? Es tal vez por aquel lamento continuo, que evoluciona a una trascendencia, llegando al punto de perder interés en las cosas donde aquella esperanza utópica desaparece paulatinamente. Tal vez con un papel naranja y unas cuantas líneas del bolígrafo negro llegaran algunas formas que solucionen aquella errónea trascendencia, como tratar de entender el papel naranja o que el papel naranja te pueda entender, que a veces todo llega a ser bien confuso en la mutua correlación.

Pongamos esta escena. El bus se jode en pleno camino, el chofer baja con la gente para ver el problema, cual efectivamente, el motor estaba completamente echo mierda. El discurso fue de cómo es posible que pueda trabajar este tipo de vehículo tan peligroso por su inestabilidad, la gente gritaba y generaba una tensión entre ellos y los choferes del bus, es que ya ha todos no les importa, o es que se cagan. En ese viaje aún largo por recorrer, no había otra cosa mas por hacer que esperar, se había enviado otro bus. Se hablaba por hablar, se insultaba por insultar, el sol radiaba a lo lejos y el bosque presenciaba la escena. ¿Cómo tal vez entrar en ese juego de sin interés? Con la misma suerte, que no se basa ni en el conocimiento o la fuerza bruta, sino como te salen las cartas hacía aquel triunfo innegable. Se le ganó 10 Bolivianos al chofer, reconociendo su pérdida, escapa para no continuar y perder mas de lo que su sueldo se lo permitía. Tal vez hasta el día de hoy se acordará de haber sido humillado por la suerte de la Loba.

Es como estar “kencha” de algo, que lo haces por así decirlo con amor que llega en desgracia y muchas otras pérdidas. No es el echo de obviarlo, sino de afrontarlo y ver como encontrar la escalera para llegar al otro peldaño, tal vez los cuartos eran muy oscuros donde no se podía ver nada en ese momento. Ya será aquel día que todo tenga relación, al fin y al cabo fue la existencia la pasada, que sirve de pretexto y escusa por así decirlo, como fumarse otro cigarrillo.

Bottle, art object, bottle covered with metal wool, New York, 2012